Cecilia Eraso

 

Juncos

¿Quién iba a decirte que podrías ver
la dulce franja del atardecer
desde el plácido reposo de tu cama?

Hacia allá está orientada la ventana
más atrás el viento hostiga
las abandonadas antenas de tele
que crecen como juncos, como pastos,
florecidas, algunas, otras peladas,
se balancean.

También se menea como loco
el malvón, rojo y rosa,
perdiendo pétalos que se meten
para adentro y manchan la alfombra.

 

Mapa

Yo digo el oeste pero no
acá nomás: lo más Oeste
que se pueda.

Una vez fui desde la muerte,
hasta el estreno de esta vida.

Si la vibración se dirige
desde el Este hacia aquel punto
lejano,
entonces yo y el mundo
vamos en sentido contrario.

 

Meseta

El sol no se pone y desafía
mi espera.

Mientras tanto, veo el alambrado
interminable de unas tierras,
nadie sabe bien de quién.

Qué locura la alegría de este
mi auténtico atardecer
en el que miro el sol vivir.

 

Resquicio

El borde de la ventana está tan sucio
de apoyarme mientras miro hacia el
oeste

al este no hay más que torres
lo contrario es un atajo: una brecha
que se abre y devela la impudicia
de tapar con edificios algo hermoso

 

Feriado

Se anochece con viento

(–¿De dónde vino?–
–No sé, y no es nativo–)

y la tintura anaranjada destiñéndose.

 

perspectiva

Un departamento con vista abierta
y nada de pulmones de manzana,
ni de laterales o frente a la calle:
una vista de precipicio
algo de salto, de abismo, de cosmos.

Ni ojos del alma ni vista en la mente,
mirar sin artificios ni hamacas,
sin pensamientos, ni infancia ni viento

la imposible mirada pura.

 

La intimidad del mundo

2.

está sentado acá enfrente

lo veo sonreír, amable

mojar la medialuna

de grasa en el café con leche

hablar de sus decisiones

podrías hacer otras cosas pero

hacés estas, decís te reís sos

una persona amable afuera hay sombra

es difícil que nos dé el sol en las calles del centro

lo voy buscando pero vos no sé porque

no caminamos juntos

 

ayer

iba rápido y me paró en seco

el perfume cálido de un arbusto

en la vereda sin pasto de caballito

quise asimilarlo a los jazmines pero

no eran vos también te engañás

no te preocupes

nos pasa a todos


13.

 

en el reflejo el resplandor de la cara

con el humo el cigarrillo empeora

para que esto brille otra cosa

debe deslucirse

 

estoy llena de desacuerdos

por ejemplo

quizás pensaba sugerirme

que lea algo para otros engordar

el pedido con el fulgor de mi filantropía

toda situación es buena

para aconsejarme

 

vamos, pensaste que algunos vinieron

para dar a los demás mientras que otros

para recibir porque es lo justo, vamos

pensabas tal vez que si algo sobra habría

 que compartirlo pero por más que buscás

adentro tuyo

a vos nunca te sobra nada

16.

 

para gente como nosotros

lo que puede existir

existe

la fe por decir de los que creen

es un invento porque puede ser

por eso vemos la sombra

de un gato que nadie ve porque

no hay gato

 

la cruz de ser reconocidos de ser

como una institución a que acudir

de marginados locos raros

y deformes

19.

 

no no la verdad no importa mucho

que hables tanto

conozco a alguien y después lo sueño

así  incorporo a mi vida ciertas personas

las pesadillas en cambio me dejan muda

es el castigo por mi boca grande un dios

me suspende en el aire

habla adentro mío silencio dice

silencio

me gusta escucharte sos impiadoso

vas a reírte en seguida de vos

a quedar iluminado una mañana nublada

en la ruta yo tampoco soy buena

quedate tranquilo

como un dios vas a reírte impiadoso

vas a suspender el aire a decir

silencio silencio

21.

 

al lado tuyo el gato

se volvió un psicópata que arrastra insistente el plato por el piso

rasca alrededor, hace doler la intolerancia

hasta que buscás el diario para ahuyentarlo

en la boca del estómago ya anidó el grito

que en los horas siguientes vas a callar

hablando